Mito griego de la Anfisbena

El nombre Anfisbena proviene del latín: amphisbaena que a su vez viene del griego: ἀμφίσβαινα y que significa: “que va en dos direcciones”, de ahí que le fuese dado a una criatura mitológica representado como una serpiente de dos cabezas, una acada extremo de su cuerpo y que come hormigas, por lo cual se le conoce también como “Madre de las hormigas”.

 

Según cuentan los mitos griegos, la serpiente es producto de la sangre que cayó de la cabeza de Medusa cuando Perseo la llevó volando a través del desierto libio. Fue vista por primera vez cuando el ejército de Catón la halló arrastrándose junto a otras serpientes.

La Anfisbena buscaba las batallas, porque le gustaba alimentarse de los cadáveres, y después de los enfrentamientos, tenía un gran festín sobre los campos.

Sus más antiguas descripciones la detallaban como una serpiente, pero con una cabeza en cada extremo. Así, fue como Plinio el Viejo la incluyó en su Naturalis Historia, no obstante, para la época medieval, ya se le habían agregado dos o más patas de pollo escamadas, y alas emplumadas. Algunos incluso le pusieron cuernos largos y curvados en la cabeza delantera y orejitas redondas en la trasera. Unos cuantos bestiarios medievales decían que sus ojos brillaban como velas o relámpagos, pero el poeta Nicandro afirmaba que estos eran nublados.

Se desarrollaron monstruos similares en otras mitologías, particularmente en las centroamericanas precolombinas y las africanas, todas ellas con diferentes significados. Y siendo África la ubicación preferida cuando se mencionaba en los bestiarios de la edad media.

La Anfisbena es muy peligrosa porque tiene veneno en las dos cabezas, pero, hay que ser de verdad distraído para dejarse morder por ella. Pues las testas jamás se ponen de acuerdo, cada una quiere ir para su lado, entonces pelean, discuten, se enroscan, se hacen un nudo y no tienen más opción que quedarse quietas, sin ir a ninguna parte.

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